Durante su intervención, el presidente dijo sentirse orgulloso de esa institución educativa donde cursó los estudios primarios. Sor Ángela Salazar, exmaestra del mandatario, quien lleva más de 50 años al servicio del establecimiento, recordó lo “inquieto y travieso que era”, pero además manifestó su satisfacción de ver a aquel niño convertido ahora en presidente de Guatemala.
El mandatario, por su parte, expresó su alegría por aquellos recuerdos de su formación, entre los que destacó los valores y la disciplina que le inculcaron y que lo ayudaron a ser un hombre de bien y que lo han llevado a la Presidencia, donde ha entendido que está para servir al pueblo y no para servirse de él.
En 1862, ocho hermanas de la Caridad y dos sacerdotes de la orden de San Vicente de Paúl tuvieron la visión de instituir en Guatemala una verdadera formación educativa a través de la doctrina espiritual católica. Sus inicios fueron en el Hospital San Juan de Dios; posteriormente crearon un hogar para niños huérfanos y luego, ante la necesidad de expander el trabajo, nació el Instituto Normal Casa Central.


