Niños y niñas de la Escuela Rural Lázaro Chacón, en El Progreso, aprendieron sobre educación y seguridad vial mediante exposiciones y dramatizaciones realizadas por jóvenes Servidores Cívicos de San Cristóbal Acasaguastlán y El Jícaro, El Progreso. Las actividades permitieron que los estudiantes conocieran de una manera sencilla y dinámica cómo prevenir riesgos y adoptar conductas más seguras al movilizarse.
Los jóvenes llevaron a la práctica los conocimientos adquiridos durante sus jornadas de capacitación compartiendo con los estudiantes mensajes de prevención y seguridad vial adaptados a su edad. Este tipo de actividades ayuda a que niñas y niños conozcan desde temprana edad la importancia de respetar las normas de tránsito y cuidar su seguridad y la de los demás.
La actividad fue desarrollada con el acompañamiento del Departamento Académico de la Dirección General de Protección y Seguridad Vial (Provial) y forma parte del programa Servidores Cívicos por la Educación Vial, impulsado por el Gobierno de Guatemala, a través del Ministerio de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda (CIV) y Provial, mediante el cual se brinda a jóvenes de 18 a 24 años herramientas y conocimientos para involucrarse activamente en acciones de prevención y seguridad vial.
Esta experiencia permite que el proceso de formación trascienda el aula y se convierta en acciones concretas de prevención dentro de las comunidades. Al poner en práctica lo aprendido, los servidores cívicos fortalecen sus capacidades de comunicación y liderazgo, al mismo tiempo que contribuyen a multiplicar mensajes de seguridad vial entre las nuevas generaciones.
El programa Servidores Cívicos por la Educación Vial representa una oportunidad para que la juventud participe activamente en temas de interés nacional y contribuya, desde su proceso de formación, a promover una mayor conciencia sobre el uso responsable de las vías.
Desde esta institución, estas acciones forman parte de una estrategia de educación y prevención que busca acercar el conocimiento vial a distintos sectores de la población, incorporando a los jóvenes como parte activa en la difusión de mensajes que pueden replicarse en sus comunidades.
Formar jóvenes en seguridad vial también significa ampliar el alcance de la prevención. Cuando el conocimiento se aprende, se practica y se comparte, puede llegar a más personas y contribuir a construir usuarios de la vía más conscientes y responsables.
