Desde la preparación de la tierra y la siembra, hasta la cosecha y preparación de los alimentos, las mujeres indígenas desempeñan un rol fundamental en la producción de alimentos y en la conservación de conocimientos que pasan de una generación a otra en comunidades mayas, garífunas y xinkas de Guatemala.
Su aporte va más allá de cultivar. En las parcelas y huertos familiares aplican saberes acerca de los ciclos de siembra, el manejo de cultivos, el aprovechamiento de los alimentos y formas tradicionales de preparación que contribuyen a la alimentación de sus familias y forman parte de la identidad de cada pueblo.
Estos conocimientos también se comparten con las nuevas generaciones. Madres y abuelas de las comunidades enseñan a niñas y jóvenes cómo cultivar, seleccionar y aprovechar los productos de la cosecha, así como preparar alimentos de acuerdo con las prácticas y costumbres de sus pueblos.
Es así como los saberes productivos y alimentarios permanecen vivos y continúan formando parte de la vida comunitaria.
En distintas regiones del país, estas prácticas se complementan con el acompañamiento técnico que brinda el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA) y con acciones orientadas a fortalecer las capacidades de las mujeres rurales y sus comunidades.
De esta manera, el trabajo de las mujeres indígenas contribuye a mantener vivos los sistemas alimentarios locales y los conocimientos que vinculan la agricultura con la cultura y la vida de sus comunidades (VA/ea).