En los municipios de Santa María Nebaj, San Juan Cotzal y San Gaspar Chajul, Quiché, 3588 familias de 36 comunidades fortalecieron sus capacidades productivas y financieras, gracias al proyecto B’anla Chiko’m (Buena Cosecha), que les permitió mejorar la producción de alimentos, generar ingresos y enfrentar los efectos de eventos climáticos.
El proyecto fue desarrollado durante cuatro años mediante la coordinación del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA), la implementación del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de las Naciones Unidas y el apoyo financiero de la Agencia de Cooperación Internacional de Corea (KOICA), con una inversión de USD 6.4 millones.
La presentación de los resultados este 21 de septiembre, contó con la participación de José Antonio López, viceministro de Desarrollo Económico Rural del MAGA; Andrew Stanhope, representante y director de país del PMA en Guatemala; Cho Jeongshin, director de KOICA Guatemala, y Kim Deuk Hwan, embajador de la República de Corea en Guatemala.
Entre estos destaca la capacitación y asistencia técnica a 3588 familias en prácticas agrícolas resilientes, así como la instalación de 63 sistemas de captación y almacenamiento de agua. También se integraron 125 grupos de ahorro y crédito y se emitieron 1879 pólizas de microseguro agrícola, para contribuir a la protección de los medios de vida ante posibles impactos climáticos.
La diversificación productiva también mostró avances. Al cierre del proyecto, el 95 % de los hogares participantes había variado sus cultivos, frente al 40 % registrado al inicio de la intervención, lo que amplió las opciones para producir alimentos y generar ingresos.
En el componente financiero, 2482 participantes fortalecieron sus conocimientos acerca de la administración de recursos, impulsaron emprendimientos y acumularon más de Q5.2 millones en ahorro colectivo, mediante los grupos de ahorro y crédito.
En este proceso, el MAGA contribuyó al fortalecimiento de las capacidades productivas y comunitarias mediante sus Agencias Municipales de Extensión Rural y la Dirección de Apoyo a la Producción Comunitaria de Alimentos (DAPCA). Las acciones también permitieron fortalecer el acceso al agua y la capacidad de las comunidades para enfrentar los efectos de eventos climáticos.
“El proyecto B’anla Chiko’m representa precisamente ese espíritu de colaboración. Nos deja una experiencia valiosa de cómo podemos unir esfuerzos alrededor de objetivos comunes: fortalecer las capacidades de las familias rurales, promover prácticas que permitan enfrentar mejor los efectos del clima y avanzar hacia sistemas productivos más sostenibles. Desde el MAGA queremos que estos esfuerzos trasciendan los proyectos y se conviertan en parte de una visión permanente de desarrollo rural” , indicó José Antonio López, viceministro de Desarrollo Económico Rural.
B’anla Chiko’m integró acciones productivas, financieras y comunitarias orientadas a fortalecer las condiciones de vida de las familias participantes y dejar capacidades que puedan continuar siendo aprovechadas por las comunidades de Quiché.
