En la aldea Chicuá, Quetzaltenango, el programa Suelos y Agua para el Futuro llevó el Diseño Hidrológico Keyline directamente al campo. Técnicos y productores participaron en un taller práctico para aprender cómo las características del terreno, pueden convertirse en una oportunidad para conservar el suelo y aprovechar mejor el agua de lluvia.
Durante la segunda jornada, los conocimientos teóricos pasaron a la práctica. Con el acompañamiento de la ministra María Fernanda Rivera Dávila, técnicos y productores trabajaron en el diseño de parcelas, identificaron las características del paisaje y realizaron la medición de curvas a nivel.
De acuerdo con la titular de la cartera, dicha metodología no solo abre oportunidades para avanzar hacia una agricultura regenerativa, sino que también puede aportar al manejo del agua en zonas donde las lluvias intensas representan un desafío. En Chicuá y el municipio de Almolonga, estas prácticas pueden contribuir a reducir riesgos asociados al exceso de agua y al arrastre de suelo.
La idea es sencilla: aprender a leer el terreno para trabajar con el agua y no contra ella. Por medio del diseño Keyline, se favorece la infiltración y distribución del agua de lluvia, se protegen los suelos y se generan mejores condiciones para la producción.
Con cada taller que se realiza en diferentes departamentos, Suelos y Agua para el Futuro continúa su avance en los territorios, acercando conocimientos y herramientas prácticas a quienes trabajan la tierra, para construir sistemas productivos más sostenibles y resilientes.
