(Foto con fines ilustrativos)
Desde agosto de 2025, el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS), con el acompañamiento técnico de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), inició acciones anticipatorias ante las condiciones climáticas asociadas con la sequía. Este trabajo permitió preparar establecimientos de salud y mejorar sus sistemas de agua, así como capacitar al personal para la atención poblacional.
A septiembre de 2026, las intervenciones alcanzaron 60 establecimientos de salud y la capacitación de 2,200 salubristas. Esta labor ha permitido beneficiar de manera directa a alrededor de 220 mil personas en acceso a la atención desde los servicios.
También, se ha favorecido a 850 mil pobladores con acciones desde los territorios, desde la evaluación y seguimiento nutricional a través de mediciones antropométricas, la coordinación con líderes comunitarios y comadronas para identificar necesidades y adaptar las intervenciones, participación comunitaria, vigilancia epidemiológica, respuesta a brotes, manejo y control de vectores.
Pablo Galindo, oficial de Emergencias de la OPS, explicó que las acciones comenzaron después del análisis de pronósticos climáticos que mostraban disminución de lluvias y temperaturas elevadas. La primera fase se desarrolló entre agosto de 2025 y enero de 2026 en Camotán y Jocotán, Chiquimula. Posteriormente, se trabajó en San Pedro Pinula y San Luis Jilotepeque, Jalapa. La fase actual se desarrolla en 18 municipios de Alta Verapaz, Chiquimula, Huehuetenango y Quiché.
La priorización de los territorios, a parte de responder a las condiciones climáticas, incorporó información sobre enfermedades transmitidas por vectores, como dengue, zika y chikungunya; enfermedades relacionadas con agua y alimentos, y tendencias de casos de desnutrición. Este enfoque permite orientar las intervenciones hacia lugares donde la reducción de lluvias y las altas temperaturas pueden aumentar los riesgos para la salud, entre ellos la inseguridad alimentaria, la desnutrición aguda y las enfermedades transmisibles.
Mejores condiciones de atención
Una de las principales acciones se concentró en garantizar que los establecimientos mantengan condiciones adecuadas para atender a la población. El MSPAS y la OPS evaluaron y repararon sistemas de captación, almacenamiento, filtración y distribución de agua, con el objetivo de que los servicios intervenidos puedan disponer de al menos 72 horas de abastecimiento autónomo. El acceso a agua de calidad facilita el lavado de manos, la higiene de usuarios, la limpieza y desinfección de instrumental y otras medidas necesarias para una atención segura.
Se incluyó equipamiento para los servicios con insumos destinados al diagnóstico clínico, evaluaciones antropométricas para el seguimiento nutricional y manejo de vectores. A ello se sumó la capacitación de 2,200 trabajadores de salud en vigilancia epidemiológica, respuesta ante brotes y prevención y control de infecciones.
Galindo comentó que este impacto de las mejoras se puede observar en comunidades como San Pedro Pinula, Jalapa, donde el personal salubrista de un establecimiento debía caminar aproximadamente 15 minutos para recolectar agua de una laguna y almacenarla en recipientes. Para solucionar este desafío, la intervención incorporó captación de agua de lluvia, tanques de almacenamiento, un sistema de bombeo y servicio sanitario diferenciado. Ahora el personal dispone de agua en el establecimiento y puede dedicar mayor tiempo a la atención de los usuarios, en condiciones más seguras y adecuadas.
Participación comunitaria
La comunidad también forma parte de la preparación. Antes de las intervenciones se establecen espacios con líderes locales, trabajadores de salud y otros actores para conocer las necesidades de cada territorio y adecuar las acciones a su contexto. Su colaboración es fundamental, por ejemplo, en aspectos como las reparaciones, traslado de materiales y mejoras adicionales, además de favorecer la confianza y el uso de los servicios públicos de salud.
Las acciones se articulan con el Modelo de Atención Integral e Incluyente basado en Redes de Atención en Salud, al reforzar la capacidad de los establecimientos y su relación con las comunidades.
El MSPAS y la OPS trabajan en la sistematización de las experiencias de las primeras fases y en un protocolo específico de acciones anticipatorias. También actualizan el análisis de riesgo, los criterios de intervención y los protocolos de respuesta. De esta forma, las capacidades instaladas desde 2025 constituyen una base para pasar de la preparación anticipada a una respuesta escalonada según las necesidades que presente cada territorio.
