Estas agrupaciones musicales, que empezaron a desarrollarse en el siglo XVI en ciudades como Viena, en Austria, y en Mannheim, en Alemania, recibieron un gran impulso gracias a genios de la época como Wolfgang Amadeus Morzart, han alcanzado en los inicios del siglo XXI una excelencia sonora indudable, y a continuación te contamos cómo está compuesta.
Numerosos músicos con un mismo objetivo
Una orquesta sinfónica es una agrupación musical de gran formato que suele integrar entre 80 y 100 músicos. Reúne instrumentos de todas las familias: cuerda, viento-madera, viento-metal y percusión, y en algunas obras incorpora instrumentos solistas como el piano o el arpa.
Los instrumentos de cuerda suelen ser del tipo llamado cuerda frotada, que se hacen sonar moviendo un arco que se coloca sobre las cuerdas. En esta sección se encuentran los violines, los más pequeños y agudos, de los que suele haber alrededor de 30, divididos en primeros y segundos; las violas, un poco más grandes y de sonido más grave, con un promedio de 12 intérpretes, aunque pueden ser más.
También hay diez violoncelos, muy graves, mucho mayores y que ya se apoyan en el suelo, y los ocho contrabajos, que suelen ser más altos que la persona que los toca y tienen el sonido más grave de todos. El arpa es una excepción, ya que se suele tocar con las manos, y sólo hay una.
Maderas, metales y magia
Los instrumentos de cuerda se sitúan al frente de la orquesta, colocados en semicírculo frente al director. Detrás de ellos se ubican los vientos-madera, que incluyen el flautín, dos flautas, dos oboes, un corno inglés, dos clarinetes y dos fagots. En algunas obras se incorporan instrumentos adicionales como el clarinete bajo, el contrafagot o, en ocasiones, saxofones. El nombre de los instrumentos atiende al material del que suelen estar fabricados, aunque el corno inglés, las flautas y el flautín son de metal, pero tienen un sonido cálido que los emparenta.
Detrás de los vientos-madera están los vientos-metal, que incluyen de dos a cinco trompetas, de dos a seis trompas, dos o tres trombones menores y uno o dos trombones bajos, además de una tuba.
Finalmente, al fondo del escenario se sitúa la sección de percusión, cuyo número e instrumentos varían según la obra, pero que generalmente incluyen timbales, además de platillos, triángulo, gong, caja o marimba.
Esta formación permite que, en cada concierto, se produzca una experiencia sonora de gran riqueza y emotividad, capaz de conmover y deleitar al público amante de la buena música.
El Ministerio de Cultura y Deportes puede presumir de contar con dos destacadas agrupaciones de este tipo: la longeva Orquesta Sinfónica Nacional y la recién creada Orquesta Sinfónica Regional de Occidente, ambas dedicadas a la difusión del arte y la cultura musical en todo el territorio nacional.
