Esta gala conmemorativa se llevó a cabo este miércoles 4 de febrero en la Gran Sala Efraín Recinos, en donde destacadas agrupaciones marimbísticas del Ministerio de Cultura y Deportes se reunieron para honrar la memoria de las víctimas del terremoto del 76.
La velada estuvo a cargo de la Agrupación Marimbística Q’ojonel Soon, la Marimba Femenina de Concierto Ixoqib’ Ajq’Ojomab’ y las Marimbas de Concierto del Palacio Nacional de la Cultura y Bellas Artes, en un programa dedicado a marchas fúnebres y piezas sacras.
La ministra Liwy Grazioso, destacó el valor del arte como espacio de memoria colectiva y respeto: “Este concierto sacro no se queda únicamente en una conmemoración, trasciende para convertirse en un acto de respeto […] Cada nota honra a quienes ya no están, pero también reconoce a quienes permanecieron, resistieron y reconstruyeron”, expresó.
Poemas y recuerdos
La fatídica madrugada de hace 50 años fue relatada por el maestro de ceremonias invitado, Mike González Lam, quien bajo citas de sobrevivientes, narró detalles de aquel sismo de magnitud 7.5 que sacudió el país durante 39 segundos.
Cada una de las agrupaciones fue presentada bajo la voz de Lam, quien aprovechó sus intervenciones para destacar la importancia de las melodías presentadas y su relación con los sentimientos que emiten los recuerdos del terremoto de 1976.
Concierto sacro
El programa inició con la Marimba de Concierto del Palacio Nacional de la Cultura, que interpretó marchas fúnebres tradicionales como La Dolorosa, Amén, San Nicolás y La Fosa. Posteriormente, la Agrupación Marimbística Q’ojonel Soon presentó un repertorio que incluyó adaptaciones para marimba de concierto de obras de Frédéric Chopin, Charles Gounod y Mariano Valverde.
La Marimba Femenina de Concierto Ixoqib’ Ajq’Ojomab’ continuó con piezas sacras como Mater Dolorosa y Martirio, mientras que la Marimba de Concierto de Bellas Artes cerró con interpretaciones como Dios Mío, La Saeta y El Duelo de la Patria, bajo la dirección de maestros invitados.
Este concierto de la temporada Coral Sinfónica “Ad Aeternus Réquiem” buscó homenajear, al ritmo de las teclas morenas, no solo a las víctimas, sino también a quienes sobrevivieron y con arduo trabajo lograron levantar de nuevo al país.
“A las víctimas del terremoto de 1976: su ausencia sigue doliendo, pero su memoria vive en esta Guatemala que no se rindió. A sus familias: nuestro respeto profundo y nuestro acompañamiento permanente. Y a nuestro país: que nunca olvidemos que incluso en los momentos más oscuros, supimos levantarnos y seguir adelante” destacó la Ministra.
