El concepto de agrupaciones de tablillas es resultado de un largo desplazamiento cultural que atravesó los océanos Índico, Pacífico y Atlántico. En este desarrollo histórico se reconocen antecedentes como los litófonos vietnamitas, el Roneat Ek de Camboya, el Atranatrana de Madagascar y el Ponglang de Tailandia. Sin embargo, fue en nuestras tierras donde este concepto se transformó y se hizo propio, dando origen a un instrumento con identidad única.
Nuestro instrumento nacional evolucionó a lo largo del tiempo gracias al ingenio y la creatividad de manos guatemaltecas. Desde la marimba de tecomates, pasando por la marimba sencilla, hasta llegar a la marimba doble o cromática, se alcanzó una perfección sonora que hoy representa uno de los mayores símbolos culturales del país.
Esta obra de arte está conformada por elementos esenciales: la mesa, el bastidor, las teclas o tablillas de hormigo y los cajones de resonancia. Un componente vital es el mush o anillo de cera, elaborado con tripa de cerda (hembra) y cera de abeja, responsable de generar la vibración característica del instrumento. Para su ejecución se utilizan baquetas, varas de guisisil con una cabeza recubierta de hule.
Para su interpretación, la marimba se organiza en registros sonoros que permiten una orquestación completa:
La Armonía, ubicada en la parte más ancha del instrumento o marimba grande, constituye la base que sostiene la música. Se divide en el Bajo Armónico, encargado de la base tonal y rítmica, y el Centro Armónico, que define el estilo y la tonalidad, rellenando el cuerpo de la pieza.
Las Primeras Voces, que conforman el registro melódico por excelencia. Destaca el Tiple I, que actúa como voz de mando o director interpretativo para las entradas y salidas, así como el Pícolo I, el registro más agudo y virtuoso, considerado el concertino de la marimba por su alta exigencia técnica y carácter solista.
En las Segundas Voces y el Tenor, ubicadas en la marimba pequeña, el Bajo Tenor duplica voces para generar profundidad, mientras que el Tiple II y el Pícolo II ejecutan segundas voces mediante intervalos y acompañamientos armónicos que enriquecen la melodía principal.
Impulsamos y celebramos este símbolo nacional, promoviendo durante este mes y a lo largo del año conciertos gratuitos para toda la población, a través de nuestras instituciones marimbísticas.
