El escritor “antigüeño de pura cepa”, como lo llamó su editora María del Carmen Deola, de la casa editorial Penguin-Random House, ocupó la mesa de honor junto a Deola, el viceministro de cultura Rodrigo Carrillo y la directora de difusión cultural del MCD, Lucía Armas.
Antes de iniciar el evento, la agrupación marimbística Q’ojonel Soon puso el ambiente festivo con melodías como “Ferrocarril de los Altos”, de Domingo Bethancourt y “Nos enamoramos en abril”, de Marco Antonio Barrios.
El mundo del arte y la cultura se hizo presente
En un Salón Banderas, repleto de figuras del mundo literario, editorial y artístico de Guatemala, con presencia de varios Premios Nacionales de Literatura de ediciones anteriores, como Gloria Hernández, Víctor Muñoz, Francisco Pérez de Antón y Enrique Noriega, la maestra Lucía Armas leyó el Acuerdo Ministerial #39 2026, que declaró ganador del premio a Méndez Vides.
A continuación, la editora Deola explicó por qué postuló al literato antigüeño para el premio, exaltando su obra, “tan local como universal, haciendo uso de giros, expresiones y guatemaltequismos que muestran una forma de entender la realidad, pero cuyos personajes experimentan las mismas cuitas y situaciones que aquellos de la literatura universal”.
Luego de ello tomó la palabra el viceministro Carrillo, quien recordó la dificultad que enfrentan los escritores que, con tan solo dos elementos, el papel y la tinta, deben construir todo lo que existe a partir de letras. Tras lo cual impuso la medalla y entregó el diploma al galardonado, que además recibirá un premio en metálico y la edición de una de sus obras, a su elección.
Las obras de Méndez Vides seguirán deleitando a sus lectores
En este caso, la obra editada será “Viaje al centro de los libros”, una selección de ensayos literarios sobre los autores más significativos para el galardonado, como Mario Monteforte Toledo y Augusto Monterroso, y que es el título de la columna de crítica literaria que el escritor publicó durante veintiséis años en un matutino guatemalteco, además de su novela “Las catacumbas”.
Por fin, llegó el turno del homenajeado. Méndez Vides hizo un repaso de su vida, vinculada a la literatura, desde su procedencia de una familia de lectores, “por lo que escribir se me dio por añadidura”, hasta su paso por el colegio, donde un sacerdote le dio las llaves de la biblioteca para que la explorara y leyera lo que se le antojara para ir luego a la universidad e ir creciendo literariamente, gracias al apoyo de escritores como Monterroso, Pérez de Antón y de diversos miembros de la industria editorial del país, lo que le permitió, en sus propias palabras “actuar como testigo de mi tiempo, sin olvidar, al enfrentarme a la belleza del mundo, que el asombro es la clave”.
Un gran final para una gran premiación
El escritor aceptó el reconocimiento con gratitud a sus mentores literarios, a las autoridades que se lo otorgaron y a su familia, especialmente a su esposa, la escritora María Elena Schlessinger, “por soportar mis fantasías y aislamiento, porque la escritura exige concentración y perderme muchas horas en el espacio, pero si ello me ha significado este reconocimiento nacional, quiere decir que lo que estoy haciendo ha valido la pena. Muchas gracias”.
Para finalizar, el Cuarteto Primavera engalanó la ceremonia con la interpretación de hermosas piezas como “La cumparsita”, “Oblivion”, de Astor Piazzolla, y “Noche de luna entre ruinas”, de Mariano Valverde, así como las notas de la Q’ojonel Soon, para cerrar con alegría una jornada memorable para las letras nacionales.
