En esta fecha, portadores culturales de Cuilapa, Santa Rosa, se reúnen para danzar en conmemoración de la construcción del puente. La actividad une historia, leyenda y cultura a través de la tradicional Zarabanda, un baile que funciona como manifestación simbólica del pueblo Xinka frente a la esclavitud en la región.
La Zarabanda del Puente de Los Esclavos se remonta al siglo XVI, tras la llegada de los españoles. Representa identidad, memoria histórica y resistencia cultural. Para la comunidad, es considerado un reclamo histórico por el trabajo forzado de sus antepasados en la construcción del puente.
En palabras de la comunidad: “Esta danza tradicional tiene profundas raíces históricas y religiosas. Representa el sufrimiento y la resistencia de los Xinkas durante este período colonial. La Zarabanda simboliza tanto el dolor como la fortaleza de este pueblo”.
Esta tradición milenaria se encuentra en proceso de declaratoria como Patrimonio Cultural Intangible de la Nación.
Sobre el puente
Los primeros trabajos de construcción comenzaron en 1579. Fue edificado con piedra canteada bajo supervisión del ingeniero Antonio Bernasconi, durante la época de dominio español.
La estructura mide aproximadamente 75 metros de longitud por 2 metros de ancho y está compuesta por 11 arcos en forma de diamante, diseñados para reducir la fuerza de la corriente del río.
Su nombre proviene de la mano de obra forzada de comunidades Xinkas y pobladores locales durante la colonia. En su momento se consolidó como una de las obras de ingeniería más importantes de Centroamérica, al servir como ruta de conexión comercial entre Guatemala y El Salvador.
Actualmente es considerado Patrimonio Cultural y continúa siendo un ícono histórico, rodeado de tradiciones y relatos transmitidos de generación en generación.
Misticismo y leyenda
La leyenda del Puente de Los Esclavos cuenta que el capataz, desesperado por terminar la obra y sin recursos suficientes, vendió su alma al diablo a cambio de concluirla en una sola noche.
Según la tradición oral, el diablo cumplió el trato; sin embargo, el capataz se arrepintió y logró engañarlo. Enfurecido, el diablo destruyó parte de la estructura, dejando una sección que nunca ha podido ser reparada por completo.
