
Todos conocemos la marimba. Dos instrumentos con forma de pirámides truncadas, alargadas y de base estrecha si se ven desde arriba, con un doble teclado, cajas de resonancia con forma de diamantes que van aumentando de tamaño de un extremo al otro, y juego de baquetas de madera con bolas de hule o cera para golpearlas y arrancarles el secreto de su sonido mágico.
Sin embargo, la marimba moderna descansa sobre otros instrumentos que la acompañan, como por ejemplo la batería, instrumento más asociado a ritmos modernos, como el blues y el rock and roll, que sirve para llevar el ritmo de determinadas melodías.
Como un violoncelo, pero más grande
Entre estos instrumentos acompañantes, destaca uno de gran tamaño, mucho más alto que la persona que lo interpreta, y que debe ser ejecutado de pie. Muchas personas no conocen bien a este miembro de la familia de cuerdas, y a veces lo confunden con un violoncelo, aunque su tono es más grave, y su tamaño mucho mayor. Se trata del contrabajo.
Este es el mayor de los instrumentos de la familia de cuerda frotada, y el de sonido más bajo. «El contrabajo refuerza la base armónica de la marimba, para poder incursionar en obras populares o académicas que requieran de notas más profundas o graves» indica el maestro Julio García Raymundo, director de la Marimba Femenina de Concierto, hablando sobre este instrumento y su importante papel dentro de los conjuntos marimbísticos.
Técnicas variadas, instrumentos similares
«El contrabajo puede tocarse frotándolo con arco, o pulsando cada una de sus cuatro cuerdas con los dedos, en la técnica instrumental que se conoce como ‘pizzicato’» sigue explicando el maestro García.
El contrabajo no debe confundirse con otros instrumentos de cuerda de gran tamaño que se utilizan en otros géneros musicales, como el caso del violón, que es similar al contrabajo, aunque de tamaño un poco menor y con sólo tres cuerdas, y el guitarrón que, aunque de gran tamaño, también es menor, y se toca colgado de un cinturón especial.
Estos dos últimos instrumentos se emplean en géneros musicales como el mariachi, y ambos, dependiendo del lugar, también son conocidos con el nombre genérico de «tololoche».