
Sin duda, la marimba es una de las expresiones artísticas más representativas de la esencia guatemalteca. El arreglo de teclas de hormigo con resonadores para amplificar el sonido, ya sean estos de tecomates, en su forma más sencilla, o de madera, en sus variantes simple, o diacrónica, y doble, o cromática, han prendido la imaginación de compositores nacionales desde hace décadas, y más aún, siglos.
Sones, valses, foxtrots y pasodobles —e incluso un ritmo genuinamente guatemalteco como la guarimba, ideada por el compositor Víctor Wotzbelí Aguilar— conforman la vasta constelación de géneros, estilos y sonoridades que los virtuosos arrancan del mágico instrumento de teclas morenas.
La marimba tiene un lugar entre muchas artes
Sin embargo, la marimba trasciende más allá de sus funciones musicales naturales, y ha inspirado a multitud de artistas de diversas disciplinas, como es el caso de Efraín Recinos y sus diversas creaciones escultóricas basadas en la particular forma y geometría de la marimba, como en el caso de la formidable escultura «Música grande», que es al mismo tiempo una denuncia de la guerra.
Y en el caso de las letras, destaca una obra que ha trascendido tanto como las piezas marimbísticas más populares: el poema «La Marimba», de Rodolfo «Rudy» Solares Gálvez. Nacido en Ciudad de Guatemala en 1919, Solares fue un prolífico poeta y locutor, muy conocido por su columna periodística «Saudades», publicada en un matutino guatemalteco hasta la muerte del bardo, acaecida en 2002.
Diversos recursos para una sola alma musical
El poema echa mano de la historia, la mitología, diversos elementos líricos, resaltando la nostalgia que despiertan las notas de la marimba en quienes se marchan lejos del país, y no falta el orgullo nacionalista, resaltando que el instrumento proviene de esta tierra, y no de nuestros países vecinos.
«La Marimba«, en la voz del destacado locutor Adolfo Méndez Zepeda, acompañó a los guatemaltecos durante años por ser la apertura oficial de un conocido programa de música de marimba transmitido en una emisora de radio local, con el bello son «San Bartolo» como fondo musical, y desde hace años es apertura obligatoria de la celebración anual organizada por la Marimba Femenina Ixoquib’ Ajq’ojomab el 20 de febrero en la Plaza de la Constitución.
A continuación, compartimos aquí este sublime poema, que encarna tan bien el espíritu de Guatemala como las notas inmortales de «Noche de luna entre ruinas», «Río Polochic» o cualquier otro clásico de la música de marimba:
«La Marimba»
«Cimbra marimba, tu canto
melodías de cristal,
y tiemble la cordillera
cuando clama tu madera
de sonoro instrumental.
Marimba, tu arpegio de oro
es un gemido canoro,
es un tierno madrigal,
júbilo y melancolía
que al desgranar poesía
se vuelve épico y triunfal.
Me han dicho que te labraron
en lejanos astilleros;
que extrañas manos tallaron
tu linaje, en los linderos
de Honduras o Yucatán;
pero no, eso es mentira,
ni eres hija de Lempira
ni gloria de Yucatán.
Tu numen es de mi tierra,
raíz maya, voz mengala,
hormigo de Guatemala,
que sembró Tecun Umán.
Por eso la raza entera
tanto te admira y te adora,
y el que está lejos añora
tu armonía de turpial;
porque eres, marimba-lira,
pauta en que canta y suspira
la leyenda del Quetzal»-.
Rudy Solares Gálvez