
La cocina tradicional de un pueblo es mucho más que un conjunto de recetas; representa una herencia viva que se transmite de generación en generación a través de la memoria, el fuego y las manos.
En Santa Cruz del Quiché, un grupo de 27 personas, en su mayoría madres de familia y lideresas del pueblo maya k’iche’, participó en un taller enfocado en el rescate de los saberes gastronómicos locales.
La iniciativa, impulsada por la Dirección General de Desarrollo Cultural a través de promotores culturales de la región, convirtió este espacio en una jornada de fortalecimiento de identidad cultural. Entre aromas de especias nativas e intercambio de experiencias, las participantes compartieron técnicas culinarias heredadas de sus abuelas, las cuales continúan dando identidad a las mesas del altiplano guatemalteco.
