Como resultado de la importancia que tiene la seguridad alimentaria, la agricultura familiar se consolida como un modelo de organización que integra la producción agrícola, pecuaria, forestal y acuícola bajo la administración directa del núcleo familiar.
Este sistema permite que hombres y mujeres trabajen conjuntamente en la gestión de sus recursos, promoviendo un desarrollo rural integral que beneficia directamente la disponibilidad de alimentos en las comunidades.

El Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA), reconoce que estas actividades son la principal fuente de ingresos para las familias rurales, por ello por medio de sus extensionistas brinda el apoyo y acompañamiento respectivo.
Al desarrollar sistemas basados en la diversificación de cultivos y la preservación de alimentos tradicionales, estos núcleos familiares aseguran una dieta equilibrada para la población.

Además, su integración en redes territoriales fomenta el consumo en mercados locales, lo que genera empleos tanto agrícolas como no agrícolas.
Dentro de este modelo se identifican dos vertientes principales: la agricultura familiar campesina, que equilibra el autoconsumo con la venta de excedentes como un modo de vida cultural, y la pequeña agricultura empresarial, la cual mantiene un enfoque más orientado hacia la competitividad en los mercados.

El apoyo del MAGA para ambos sistemas productivos, permite que los ingresos generados permanezcan dentro de las comunidades. Al fortalecer la agricultura familiar, se garantiza el sustento de quienes trabajan la tierra, sino también la resiliencia de los sistemas alimentarios locales frente a los desafíos globales del desarrollo rural.

