Bajo el formato de orquesta de cámara, una agrupación integrada por entre diez y veinte instrumentos, con predominio de las cuerdas y escasa o nula presencia de vientos y percusión, la OSN presentó un programa elegante que cautivó al público asistente.
Para dar inicio, el maestro Baudilio Méndez dirigió a un ensamble de dieciséis instrumentos conformado exclusivamente por cuerdas: violines, violas, violonchelos y contrabajos. Bajo su batuta, la orquesta interpretó la Suite Holberg, del compositor noruego Edvard Grieg, una obra de tintes clásicos que marcó el inicio de la velada.
Tras la primera intervención, el maestro Sergio Pacaché asumió la dirección de la orquesta a través de los polifónicos contrapuntos del Concierto para flauta y cuerdas RV 428, del compositor veneciano Antonio Vivaldi.
Para esta interpretación, los contrabajos abandonaron el escenario y el flautista Fernando Ozaeta asumió el rol de solista en la flauta transversa, destacando por su virtuosismo y sensibilidad interpretativa.
Para cerrar una noche dedicada a la música de cámara, Pacaché volvió a dirigir a una con la Suite para cuerdas del compositor británico John Rutter. Esta pieza, de sonoridades más modernas y vanguardistas, conquistó los aplausos del público y cerró con broche de oro la presentación de la OSN.
