La persistencia de bajas temperaturas, vientos fuertes y lluvias asociadas al ingreso sucesivo de frentes fríos mantiene en alerta al sector agropecuario, por lo que el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA) reforzó las recomendaciones preventivas para productores y productoras en todo el país.
Debido a esta situación y de acuerdo con el análisis agrometeorológico, se prevén temperaturas menores a cinco grados centígrados, vientos superiores a 35 km/h y lluvias en algunas zonas de Izabal, Alta Verapaz y Petén. Además, frío intenso en regiones del Altiplano Central y Occidente.
Estas condiciones podrían generar estrés térmico en los cultivos y el ganado, además de daños en infraestructura agrícola. Por ello, el MAGA mantiene un monitoreo constante en 234 municipios identificados como vulnerables y hace un llamado a implementar medidas preventivas, para reducir posibles pérdidas en la producción agropecuaria.
Recomendaciones para el sector pecuario: Proteger al ganado bovino del frío y el viento, asegurando superficies secas, bebederos protegidos y ajustes en el manejo diario que reduzcan la pérdida de calor corporal. En la avicultura, mantener la temperatura adecuada según la edad de las aves, utilizando cortinas y plásticos, así como una cama más espesa para conservar el calor.

Recomendaciones para los cultivos: Evitar podas y fertilizaciones nitrogenadas durante el periodo de bajas temperaturas. Mantener el suelo ligeramente húmedo mediante riegos ligeros y oportunos, preferentemente en horas diurnas, para amortiguar el descenso térmico y reducir el estrés en las plantas.
Es adecuado reforzar acciones de manejo de plagas y control de malas hierbas. Proteger cultivos sensibles como hortalizas, café, caña de azúcar, melón, sandía y pastos, especialmente durante la noche y la madrugada.
El MAGA reitera su compromiso de brindar información oportuna al sector agropecuario e invita a la población productora a mantenerse atenta a los boletines oficiales, con el objetivo de fortalecer la prevención y la resiliencia ante eventos climáticos adversos (EJ/ea).


