Cuatro integrantes de cuerda de la Orquesta Sinfónica Nacional de Guatemala preparan un programa que incluye el Cuarteto No. 1 de Piotr Ilich Tchaikovsky y el Cuarteto No. 8 de Dmitri Shostakóvich, dos obras que dialogan desde la emoción, la tensión y la historia.
Detrás de este discurso musical está el maestro Kenneth Vásquez, músico e investigador, quien ha dado forma al concepto del concierto a partir del contexto histórico y emocional de ambas obras.
La interpretación estará a cargo de Álvaro Reyes (Violín II), Andrea Galdámez (Viola), Ángel Pérez (Violín) y Kenneth Vásquez (Violonchelo), quienes, entre notas, nos recuerdan la importancia de la sensibilidad, la fuerza de la emoción y la posibilidad de encontrarse a uno mismo a través de la música.
Contrastes que suenan
En el Cuarteto No. 8, Shostakóvich presenta introducciones lúgubres y densas que reflejan el sufrimiento de las víctimas del fascismo y el peso emocional de una sociedad marcada por el miedo y la opresión.
En un contexto donde la libertad de expresión era limitada, la música se convirtió en un acto de resistencia y denuncia a través del diálogo entre los violines y la firmeza del chelo.
Por su parte, Tchaikovsky, en el segundo movimiento del Cuarteto No. 1, se expresa con pinceladas sonoras intensas, enérgicas y profundamente románticas. Sus notas están cargadas de fuerza, pasión y carácter, evocando una energía visceral que refleja lo impulsivo y combativo del ser humano.
A través de la investigación, el concierto también revela cómo la personalidad de Tchaikovsky era percibida en su época como frágil e inestable, rasgos que se traducen en patrones musicales cargados de tensión y crítica emocional.
Dualidad musical
El concierto lleva por nombre “Contrastes” precisamente por esta dualidad: lo introvertido frente a lo extrovertido, lo sensible frente a lo pasional. Dos lenguajes musicales opuestos que conviven en un delicado equilibrio.
La esencia de este concierto es recordar que la música penetra y resuena en quien la escucha. Es una invitación a no perder la capacidad de asombro, a escuchar, y sobre todo, a sentir. En una sociedad que ha ido perdiendo sensibilidad, “Contrastes” propone reconciliarse con la emoción y reconocer que sentir no es fragilidad, sino valentía.

