El 5 de febrero, en el vestíbulo de la Biblioteca Nacional “Luis Cardoza y Aragón”, se presentó el volumen de cuentos “Cenizas”, de uno de los escritores más reconocidos de la literatura guatemalteca de la primera mitad del siglo veinte, Flavio Herrera, en una edición a cargo de la Editorial Cultura (EC) del Ministerio de Cultura y Deportes (MCD).
Donde hubo fuego, cenizas quedan
Los barcos de vapor de pasajeros, conocidos como “steamers”, los lances amorosos turbulentos y desordenados, y la dura vida en el seno de las fincas son algunas de las señas de identidad de estos fascinantes relatos.
La historia de este libro es tan interesante como los cuentos que lo componen, ya que fue impreso por primera vez en Leipzig, Alemania, ciudad donde Herrera residió en su juventud. Un raro ejemplar de esta edición, impresa en español pero realizada en Alemania, fue encontrado en Guatemala, en una venta de libros usados, por Enrique Noriega, Premio Nacional de Literatura “Miguel Ángel Asturias” 2010.
La necesidad de rescatar nuestro pasado
Noriega, al reconocer la importancia de esta obra prácticamente olvidada, sugirió su impresión a la editorial del MCD, que atendió el llamado. “Parte del mandato de la Editorial Cultural es realizar esta labor de rescate histórico”, dijo durante el acto de presentación la directora de la Editorial, Hanna Orellana Beitze.
La directora subrayó además, al hacer encomio de la obra, que “tiene un lenguaje depurado, conciso y preciso. Hay artificio, cuentos que sorprenden por su giro argumental, además de hacer gala de ironía, picardía y sarcasmo”. Noriega confirma esta valoración: “Son cuentos escritos con maestría, obra de un escritor que asumió con lucidez su experiencia, que es nuestra experiencia”.
Un autor fundamental de las letras guatemaltecas
En la mesa de presentación del libro se encontraba Daniel Calderón Herrera, sobrino nieto del escritor, quien recibió oficialmente el libro en nombre de la familia Herrera y agradeció a la EC por editar “Cenizas”, además de compartir sus impresiones.
“Leer a Flavio Herrera hoy es volver a dialogar con nuestra historia, con nuestras tradiciones”, dijo el joven, quien además leyó un haiku de su tío abuelo, uno de los primeros guatemaltecos en cultivar este género de poema japonés y que, según expresó Calderón, resume “Cenizas” y la obra de Flavio Herrera, una voz fundamental de la literatura guatemalteca:
“Emoción, síntesis, bruma.
Todo el milagro del mar
en una gota de espuma.”
