El Patio de la Paz del Palacio Nacional de la Cultura fue escenario, el 11 de agosto, del Cambio de la Rosa de la Paz por parte de la Confederación Sindical de Trabajadores y Trabajadoras de las Américas (CSA), en reconocimiento a su trayectoria y al trabajo que desarrolla en favor de la paz, la democracia y los derechos de las trabajadoras y trabajadores.
La CSA constituye una de las principales expresiones del sindicalismo continental. Actualmente reúne a 54 organizaciones nacionales de 21 países y representa a aproximadamente 55 millones de trabajadores y trabajadoras de las Américas, dimensión que permite que su labor trascienda las fronteras nacionales y articule distintas organizaciones alrededor de objetivos comunes.
Una distinción que representa un compromiso
Durante el acto presdidio por la viceministra de Patrimonio Cultural y Natural, Rossina Cazali, el secretario general de la CSA, Rafael Freire, realizó el cambio simbólico de la rosa y recibió el pin y diploma que los acreditan como Mensajeros de la Paz. Como parte de la ceremonia, también firmó el Libro de Oro del Palacio Nacional de la Cultura.
“Hoy defender la paz es imprencisdible. Tenemos un mundo de guerras, un mundo de conflictos, hoy la paz es atacada todos los días y esa defensa es impresdincible”, expuso Freire.
Mientras tanto la viceministra Cazali destacó durante la ceremonia la relación entre el trabajo, la memoria y el patrimonio, reconociendo el trabajo de la CSA y su aporte a la paz.
“Hoy son Mensajos de la Paz. Que esta rosa nos recuerde que trabajar por la dignidad también es trabajar por la paz y que cada espacio de diálogo que abrimos contribuye a construirla”, manifestó.
La ceremonia contó además con la participación de la ministra de Trabajo y Previsión Social, Miriam Roquel, y del director ejecutivo de la Comisión Presidencial por la Paz y los Derechos Humanos (COPADEH), Elvyn Díaz.
