Durante años formaron parte de espectáculos circenses en Guatemala, pero hoy, 20 grandes felinos, cinco leones y 15 tigres de Bengala, permanecen bajo cuidados especializados en santuarios de Estados Unidos y Sudáfrica, luego del proceso que permitió trasladarlos fuera del país y brindarles espacios adaptados a sus necesidades.
La historia de estos animales tuvo un giro a su favor con la entrada en vigor de la Ley de Protección y Bienestar Animal, Decreto Legislativo 5-2017, la que estableció disposiciones relacionadas con la utilización de animales en circos. Gracias a ella, los animales fueron entregados a santuarios o centros de rescate autorizados por la Unidad de Bienestar Animal (UBA) del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA).
En 2018, los felinos salieron de los circos y fueron trasladados a una Unidad Temporal de Rescate (UTR) instalada en Guatemala. El grupo estaba integrado por cinco leones, dos machos y tres hembras, y quince tigres de Bengala, siete machos y ocho hembras. Sus edades iban desde los cuatro meses hasta los diez años.
La UTR fue el punto de transición y mientras permanecieron en ella, se les realizaron las evaluaciones veterinarias y los procedimientos sanitarios y logísticos necesarios para preparar su traslado internacional.
Profesionales veterinarios de Animal Defenders International (ADI) evaluaron a cada ejemplar y detectaron diferentes padecimientos asociados con las condiciones en las que habían permanecido, entre ellos problemas relacionados con la nutrición, falta de ejercicio, lesiones y otros efectos derivados de los años de cautiverio.
Cada felino recibió atención de acuerdo con sus necesidades. Se brindaron tratamientos médicos, vacunaciones, atención dental y, en algunos casos, intervenciones quirúrgicas. Los antecedentes clínicos recopilados en Guatemala también fueron trasladados a los equipos veterinarios encargados de continuar con su atención en los lugares de destino.
En noviembre de 2019, tres tigres fueron trasladados a un santuario ubicado en Tampa, Florida, Estados Unidos. Años después, en 2023, estos ejemplares fueron reubicados en el Turpentine Creek Wildlife Refuge, en Arkansas.
En enero de 2020 llegó el turno de los otros 17 felinos: doce tigres y cinco leones emprendieron el viaje hacia el Santuario de Vida Silvestre de Animal Defenders International (Animal Defenders International Wildlife Sanctuar —ADIWS—), ubicado en Free State, Sudáfrica.
Mover animales de estas características fuera del país requiere de una logística especial. Los felinos viajaron en jaulas de transporte diseñadas y construidas en Guatemala, de acuerdo con los estándares internacionales para el transporte aéreo de animales. Durante el recorrido estuvieron acompañados por cuidadores de ADI y un médico veterinario especializado en vida silvestre.
El proceso fue coordinado por ADI con la participación de la UBA, el Consejo Nacional de Áreas Protegidas (CONAP) y otras instituciones involucradas. La UBA participó en las coordinaciones interinstitucionales, dio seguimiento al proceso y acompañó el traslado de los animales desde la UTR hasta los puntos establecidos para continuar con su movilización internacional.
Actualmente, los grandes felinos permanecen en ambientes acondicionados para atender sus necesidades. Cuentan con alimentación, atención veterinaria permanente y programas de enriquecimiento ambiental.
Sus espacios incluyen árboles, praderas, plataformas, guaridas y áreas destinadas para su alimentación y descanso. También reciben distintos elementos de enriquecimiento que estimulan su actividad física y favorecen la expresión de comportamientos propios de su especie.
Debido a que nacieron y permanecieron durante años bajo cuidado humano, no desarrollaron plenamente las habilidades necesarias para sobrevivir por cuenta propia en la naturaleza. Su destino, por lo tanto, fue la reubicación en espacios en los cuales pudieran vivir protegidos y con atención permanente.
Luego de varios años después de su cautiverio, los 20 grandes felinos viven una etapa distinta, lejos de los espectáculos circenses y en condiciones adaptadas a sus necesidades. La participación del MAGA, por medio de la UBA, permitió dar seguimiento a este proceso dentro del ámbito de sus competencias y contribuir al cumplimiento de las disposiciones establecidas en la Ley de Protección y Bienestar Animal.
