En respuesta a las necesidades de desarrollo y seguridad alimentaria en las comunidades rurales, un grupo de 15 emprendedoras de la aldea Purushila, municipio de Santa Ana, Petén, transforma la realidad de sus hogares mediante la crianza de aves de engorde, gracias al apoyo del del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA).
Lo que comenzó como un sueño de superación hoy se consolida como un proyecto productivo que genera ingresos, fortalece la economía local y fomenta la unión familiar. Esto fue posible gracias al trabajo articulado de la Agencia Municipal de Extensión Rural (AMER) del MAGA y de Rainforest Alliance.
El grupo de mujeres, quienes integran el Centro de Aprendizaje para el Desarrollo Rural (CADER) local, recibieron un capital semilla consistente en 100 aves de engorde, además de los insumos para el establecimiento del gallinero.
La iniciativa cuenta con la asistencia técnica integral de los componentes de Agricultura Familiar y Hogar Rural del MAGA, con lo cual se garantiza el acompañamiento continuo que abarca, desde la infraestructura inicial hasta la comercialización.
El proceso formativo incluye capacitaciones clave en el manejo de galpones, implementación del plan profiláctico (vacunación y vitaminación), técnicas sanitarias de faenado y los procesos de empaquetado.
El personal técnico brindó las herramientas relativas a los estudios de mercado y vinculación comercial. Ello les permitió abrir canales de venta en áreas céntricas como Santa Elena y la cabecera municipal de Santa Ana, lo cual hace que el grupo de mujeres sea un candidato ideal para iniciar el proceso de formación del Modelo de Empoderamiento Comercial Rural.
Esta experiencia representa un aprendizaje de vida que trasciende generaciones, un gran apoyo para las integrantes de la comunidad. Maricela Galicia, emprendedora de la aldea Purushila, comparte emocionada cómo este trabajo involucra a su familia:
“Ha sido de mucho apoyo. Incluso he puesto a mis hijas a trabajar cuando nos toca destazar el pollo. Yo le pido ayuda a mi hija y le digo que si trabajamos vamos a tener un ingreso. La ganancia la vamos guardando a fin de año para tener un dinero extra. El MAGA nos ha venido a capacitar en cómo vacunar, destazar de forma limpia y mantener el lugar adecuado; ha sido de bastante ayuda para nosotros”.
Por su parte, Dailyn Galicia destaca la importancia de perder el miedo a emprender y vislumbra un futuro independiente para las mujeres productoras.
“El MAGA nos ha ayudado con el lote de pollos y nos han venido capacitando. Yo no sabía ni cómo criar un pollo porque escuchaba que era difícil, pero ahora digo que solo es cuestión de aprender cómo se trabaja. El día de mañana, si el grupo ya no está, uno mismo puede hacer su propio emprendimiento, meter pollos y sacar para seguir vendiendo, generando sus propios ingresos”, expresó.
La perseverancia y el entusiasmo del grupo también se reflejan en el testimonio de Sonia Galicia, quien resalta los frutos obtenidos tanto en la avicultura como en la cosecha de la tierra.
“El apoyo que nos ha traído el MAGA nos ha beneficiado de mucho. Anteriormente deseábamos tener algo en qué trabajar. Nos han traído yuca y macal para sembrar en la casa y yo lo he cosechado y hasta vendido porque se ha dado bastante. Con los pollos, cuando me toca ir a entregar, mi hija me apoya en la moto para llevar los pedidos; ha sido un beneficio muy bonito y sentimos que hemos superado bastante”, relató.
Con miras a continuar expandiendo estas capacidades, las beneficiarias proyectan ampliar el número de aves y consolidar sus huertos familiares para garantizar la disponibilidad de alimentos frescos y nutritivos en sus hogares.
Esta labor refleja cómo el acompañamiento técnico en campo, el trabajo conjunto y la determinación de las mujeres rurales impulsan el crecimiento económico de las familias en Santa Ana.
