Durante años, Miguel Ángel Asturias volvió a Guatemala desde la prosa y la poesía. Ahora, ese anhelo se hace realidad con el retorno de sus restos al país, un momento que su familia vive como el reencuentro entre el escritor y la tierra que nunca salió de su corazón.
Hay regresos que no se miden en kilómetros, sino en el tiempo que tardan los sueños en cumplirse y en el impacto que tienen para una sociedad. Después de medio siglo de reposar lejos de la tierra que inspiró su obra, Miguel Ángel Asturias emprenderá el viaje de vuelta desde el Cementerio Père-Lachaise en París, Francia.
Sus restos regresarán y descansarán en su tierra natal: Guatemala. Un momento que va más allá de un acto protocolario, representa el reencuentro entre un escritor y la patria que nunca dejó de habitar en su memoria.
Para Miguel Ángel Asturias Amado, hijo del Premio Nobel de Literatura, esta decisión responde al profundo amor que su padre sentía por su país y al deseo de hacer realidad lo que, como familia, consideran que él hubiera querido. Una acción que honra el vínculo que nunca dejó de existir entre Miguel Ángel Asturias y el país de la eterna primavera.
Añoranza eterna
La decisión no nació únicamente del deseo de una familia, sino de años de leer, interpretar y comprender la nostalgia que el escritor dejó plasmada en su poesía. Asturias Amado explica que su padre reflejaba en su obra esa añoranza por regresar, pues escribió una y otra vez sobre el deseo de volver a su tierra.
«Al leer su poesía, uno se da cuenta de su gran necesidad de volver a Guatemala […] el gran amor y su gran añoranza por estar en el país, para vivir su Guatemala, esa Guatemala que él amó y que él quiso. Esa interpretación de lo que él hubiese querido es la que me hace tomar la decisión de que sus restos vuelvan al país y descansen en su patria», resaltó Asturias Amado.
«Y tú, desterrado:
Estar de paso, siempre de paso,
tal vez mañana, mañana o nunca…
El tiempo falso de los relojes
no cuenta el tiempo, cuenta la ausencia,
envejecerse cumpliendo años
que no son años sino descuentos
del almanaque que no es el nuestro,
morir en tierra que no es la nuestra,
oír que lloran sin ser los nuestros,
que otra bandera, que no es la nuestra,
cubre maderas que no son nuestras,
ataúd nuestro que no es el nuestro,
flores y cruces que no son nuestras,
dormir en tumba que no es la nuestra,
mezclarse a huesos que no son nuestros,
que al fin de cuentas, hombre sin patria
hombre sin nombre, hombre sin hombre…»
– Fragmento «Letanías del desterrado», Miguel Ángel Asturias
Un legado compartido
En medio de la emoción que representa este momento para sus seres queridos, Asturias Amado asegura que el significado del regreso trasciende el ámbito familiar. Para él, este acontecimiento pertenece a Guatemala y abre la oportunidad para que el país vuelva a encontrarse con uno de sus escritores más universales.
«Lo fundamental es la relación Miguel Ángel Asturias-Guatemala, Guatemala-Miguel Ángel Asturias», añade. «La familia nos sentimos contentos de que esa relación se pueda dar y sea importante para el país; una relación que contribuya a construir la identidad de esta tierra sobre la base de un escritor como lo fue mi papá».
Más que el retorno de sus restos, este momento simboliza la posibilidad de que los guatemaltecos vuelvan la mirada hacia su legado y que nuevas generaciones descubran la obra del escritor que retrató al país desde sus raíces indígenas, su riqueza cultural y sus profundas contradicciones sociales.
Asturias Amado recuerda que América Latina ha tenido seis premios Nobel de Literatura y que Guatemala es cuna de uno de ellos. Considera que el regreso de su padre también representa una oportunidad para que los guatemaltecos reconozcan la dimensión de ese legado. «En la medida en que Guatemala se dé cuenta de eso y el guatemalteco lo reconozca, será una alegría para la familia», afirma.
Un deseo cumplido
«Me sueñas, ya lo sé
pero tan lejos
que ya no debo ser
el que tu sueñas
Eso soy, patria mía,
sueño tuyo
sueño que vuelve a ciegas
de la ausencia,
guiado por tus frutos, tus contiendas
de pájaros y flores y cosechas
que saltan de la risa de tus siembras.»
– Fragmento «A Guatemala», Miguel Ángel Asturias
Durante años, Miguel Ángel Asturias expresó su deseo de volver desde entre sus líneas y letras. Hoy, cuando ese regreso está por hacerse realidad, su hijo imagina que su padre lo recibiría con la alegría de quien finalmente vuelve a abrazar la tierra que nunca dejó de extrañar.
«Yo creo que mi padre estaría feliz y estaría muy contento de que está volviendo a su patria, volviendo a escuchar sus campanas, volviendo a sentir sus sabores, sus colores, volviendo a sentir ese verde, verde, verde que él describe tanto en sus obras; volver a sentir esa parte nuestra que tenemos de toda la parte ancestral de nuestras vidas», asegura Asturias Amado.
Más allá, el retorno de Miguel Ángel Asturias
Más allá del retorno, la familia espera que este momento despierte un reencuentro entre las letras de Asturias y los guatemaltecos. Obras como Leyendas de Guatemala, El Alhajadito, El Señor Presidente, Hombres de Maíz y Mulata de Tal continúan cruzando fronteras y traduciéndose a distintos idiomas, llevando el nombre de Guatemala a lectores de todo el mundo.
«Creo que el guatemalteco tiene que tener un gran cariño y un gran orgullo de que un premio Nobel sea guatemalteco, que haya escrito sobre Guatemala y que hoy vuelva a su tierra», expresa.
Miguel Ángel Asturias siempre ha estado presente en su tierra, pero el verdadero regreso no culmina cuando sus restos descansen en el Centro Cultural que lleva su nombre, sino cuando un nuevo lector descubra en sus páginas el país que él imaginó y, a través de las letras, convirtió en literatura.
