Promover prácticas sencillas para garantizar el consumo de agua segura contribuye a prevenir enfermedades y proteger la salud de las familias. En el caserío Santa Amelia, El Chal, personal de salud desarrolló una actividad educativa con vecinos de la comunidad sobre la correcta cloración del agua para consumo humano.
La intervención fue realizada por personal de la Dirección Departamental de Redes Integradas de Servicios de Salud de Petén Sur Oriente, que dialogó con las familias sobre la importancia de tratar adecuadamente el agua utilizada para beber y preparar alimentos.
Durante el encuentro se dieron orientaciones sobre la cloración adecuada del agua y las medidas que pueden aplicarse desde el hogar para disminuir riesgos asociados con su consumo. Cuando no se cuenta con agua segura, hervirla antes de beberla o utilizarla en la preparación de alimentos constituye otra medida para reducir riesgos.
El consumo de agua contaminada puede estar relacionado con enfermedades gastrointestinales y otras infecciones, entre ellas diarreas, cólera, fiebre tifoidea y hepatitis A. Por ello, además del tratamiento del agua, las prácticas de higiene y su almacenamiento adecuado son importantes para evitar una nueva contaminación.
La participación de las familias permite trasladar estas medidas preventivas a la vida cotidiana y convertir el cuidado del agua en una práctica compartida dentro de los hogares. La educación comunitaria también facilita que la población conozca cómo reducir riesgos antes de que estos se traduzcan en enfermedades.
Desde el Modelo de Atención Integral e Incluyente basado en Redes de Atención en Salud, trabajar por la salud también significa intervenir sobre las condiciones del entorno que influyen en el bienestar.
