En la aldea Piedra de Amolar, Olopa, Chiquimula, Yulma Alonzo, de 36 años, vive con su esposo y sus dos hijos. Para esta familia, la Estrategia Intersectorial Mano a Mano ha significado una oportunidad para mejorar las condiciones de su hogar y cuidar su bienestar.
Como parte de esta estrategia, impulsada para reducir la pobreza y la malnutrición, Yulma es beneficiaria del Bono Social del Ministerio de Desarrollo Social (MIDES), una Transferencia Monetaria Condicionada que promueve el acceso a los servicios de salud y la permanencia de niñas y niños en el sistema educativo.
A este apoyo se sumó la mejora de su vivienda. Yulma recibió 65 sacos de concreto premezclado, con los que pudo sustituir el piso de tierra de su hogar por uno más seguro y fácil de limpiar.
“Antes, cuando llovía con aire, el agua entraba hasta la cocina y todo se llenaba de lodo. Hoy, con el piso, la situación es distinta. La saco fácil con la escoba, ya no se hace lodo. Mis hijos ya no se ensucian y el piso se mantiene limpio”, cuenta.
También recibió una estufa mejorada que le permite preparar los alimentos de manera más segura y reducir la presencia de humo de la vivienda.
“Me ha servido mucho y cocino todo lo que necesito. Antes el humo nos ahogaba y teníamos que salirnos, pero la estufa trae chimenea y el humo sale de la casa”, relata.
Como parte de las acciones para mejorar las condiciones del hogar, la familia también recibió un filtro purificador de agua, que le permite contar con agua más segura para su consumo diario.
Para Yulma, cada uno de estos apoyos representa un cambio en su vida y la de sus seres queridos. Hoy cuenta con un hogar más limpio y seguro, donde sus hijos pueden jugar y crecer en mejores condiciones.
La historia de esta familia refleja el impacto del trabajo coordinado en las comunidades. A través de la Estrategia Intersectorial Mano a Mano, el MIDES continúa acercando apoyos a las familias que más lo necesitan y generando oportunidades para que, poco a poco, puedan mejorar sus condiciones de vida.
